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sábado, 12 de noviembre de 2011

GRANJERO BUSCA ESPOSA 2011; GALA 7: "UNO ENAMORADO, TRES ILUSIONADOS Y DOS AUTO-CONVENCIDOS."


Llegamos a la recta final de granjero busca esposa, la semana que viene asistiremos al último programa después de doce días de intensa convivencia. La productora anuncia a bombo y platillo que, por primera vez en cuatro ediciones, todos los granjeros han encontrado el amor. Las sensaciones que me transmiten  no son tan optimistas (igual, ellos, saben más que nosotros), creo que hay un granjero enamorado: MELENDI tres ilusionados: CÉSAR, GUSTAVO y ROMÁN; y dos que elegirán por conveniencia que no por convicción: LUÍS Y JONATHAN.
Como este programa se ha grabado durante el verano tampoco sabemos a ciencia cierta  la situación actual en la que se encuentran todas las parejas, puede ser que lo que parecía miel sobre hojuelas, en estos momentos, amargue más que la hiel o viceversa.

César ha intentado ser cortés y dar su espacio a Ángela (eso no se lo puede quitar nadie). Aunque su beso la semana anterior con Gloria era una declaración de intenciones, él  ha procurado conocerla más. Un  momento de risas ha sido, cuando Ángela, le ha dado unas clases de estética: cremas, masajes faciales, cinta en el pelo para evitar engrasarlo (manera de rellenar espacio porque las dos son tan sosas que no dan para mucho más). 
Al verse con el cutis tan brillante y lozano, el ‘‘sobrao’’, haciendo honor al mote que le adjudiqué en su primera aparición, nos ha regalado la siguiente perla: “Ahora me miro en el espejo y digo: si es que se está poniendo uno… hasta bueno”.
Tanto el propio interesado como nosotros sabemos que César tiene sus ojos puestos en Gloria, también sabemos que es la rival de Ángela, pero lo que no habíamos descubierto es que: "Gloria es un show..." (César dixit), (¿eh?).
La cena íntima entre Ángela y César ha terminado por decidir a César, al menos esa es la impresión; Ángela se define como una mujer complicada: “… con algo más sencillo ya te conformas…”, y afirma que César necesita ir y volver unas cuantas veces. Para ella, en un principio, Gloria era la sumisa ahora tiene muy claro que César terminará siendo el sumiso. La táctica de Ángela sorprende frente a la empleada por otras pretendientas: ella decide venderse, pero no en un plano de mira lo que te estás perdiendo sino,  a un nivel de, que yo soy demasiado para ti, lo que definiríamos como: “No se ha hecho la miel para la boca del asno” o como ella confiesa al ‘sobrao’: “Una retirada a tiempo es una victoria”. El ‘sobrao’ ha entendido el mensaje perfectamente: “No sé si ella se cree superior a mi, pero no termino yo de cogerla todos los sabores”.

A Gloria, y durante un “romántico paseo” en tractor, le dice que se vaya, salude a su hijo y regrese. No me esperaba este razonamiento de Gloria: “Yo no lo descarto, por amor me fui a Mallorca y por amor me puedo venir, pero, claro, yo ahora tengo una familia, es ‘complicao’, tengo que estar muy segura, es un cambio de vida muy radical”. ¿Para qué ha ido Gloria a buscar un esposo sabiendo lo que tiene detrás? ¿Acaso para demostrarse que todavía puede dar mucha guerra? No la entiendo.
Ángela pasea tranquilamente a caballo cuando vemos a César salir haciendo ‘sprinter’: “¡¡No la dejes, no la dejas ‘mecaguen’, ya me la ‘mangó’!! ¡¡No la dejes comer los árboles!!”. “¿Pero eso que es?” (pregunta Gloria). Atención porque el futuro de César está en peligro: “Pues mi futuro: un ciruelo y dos manzanos. Mi futuro como exportador”.

La cena intima entre César y Gloria, como es de suponer, está plagada de sonrisas, manitas y complicidad. Ella dice que vio el vídeo de 30 segundos en el que él se promocionaba y tuvo un flechazo; él alaba su ““““humor”””” (¿¿¿¿¿¿¿eh???????).

Román también ha dado su espacio a Nica, juntos han subido a un alto para contemplar el pueblo desde las alturas. Román es tímido con las mujeres hasta decir basta, ella, Nica, ha sido quien ha llevado el peso de la conversación: Eres buena gente ¿no te lo han dicho nunca? Me gustan tus ojos, tienes unos ojos muy bonitos. Tienes la altura perfecta. Me siento muy protegida contigo”. El típico discurso que denominamos “regalar la oreja”.
Cena para tres, la pregunta del millón: ¿Qué tal la cita de ustedes?: “lo que hemos comentado”; de esta manera resumen Nica y Román su cita. Un: “me aburro”, por parte de Yesica; un consejo de Román: “… la gracia de  los cangrejos es chupar la cola”; una Nica que no se entera: “A mi no me gusta chupar”; y una Yesica que no desaprovecha la ocasión para sacar la recortada: “… dependiendo el qué, ¿no? ¿O no te gusta chupar?”; “No. Morder”“Pues agüita, ya sabes Román: cuidadito que muerde, no chupa”.

Yesica, a la que han debido sentar muy mal los cangrejos, se encuentra con su cara de ogro (sin careta, nada más que la goma) y busca que Román claudique de una vez, él dice una gran verdad: “parece que siempre estas a la defensiva”; ella lo niega, y como Román es bastante lento intenta acelerar la situación iniciando un llanto ahogado: “¿Estas celosa?”; “Pues puede que sí me moleste”; entonces Román pronuncia una frase maldita
“Hombre, es que esto es una pareja de tres un poco rara”; “¡NO!, esto no es una pareja de tres, es una pareja DE DOS Román, y eres tú el que tiene que tomar la decisión, y a mi me parece que, en vez de venir a pasarlo bien, he venido a sufrir”; “No pases mal rato, que igual no me he sabido expresar o me puedas malinterpretar”. “Pasa un ángel”: “¿Bueno y que tal tu cita me vas a decir o no?”; “Bien”; “¿se han besado?”; “no”; “¿seguro?”; “seguro”; “porque como le dice que sí a todo, igual se lanza y como eres tan receptivo… vas a besarla. Es evidente, porque como no sabes decir que no. Si me fueras indiferente, evidentemente, no estaría así ¿no?”. Por fiiiinn Román se “””arranca””””:  “Pues te voy a decir, he empezado a tener “mariposas en el corazón”, ahora no se si tengo abejorros pero alguna mariposa queda”. Sonríe Fiona por fin sonríe: “Te voy a perdonar, porque la culpa es tuya Román. Y… beso.  Y después de esta declaración, casi arrancada a mordiscos, vemos a la pareja de picnic o merienda (vaya usted a saber), brindando con una copa de vino por ELLOS, ella llorando dice: “Nunca habían hecho algo tan bonito por mi ¿Sabes?”. Es en este preciso instante cuando Román saca un papelito arrugado y dedica a Yesica este poema (o algo similar):

A Granjero busca esposa vine con la ilusión.
De encontrar el amor de mi vida, que llene mi corazón.
A mí en el cara a cara me acojona un montón.
Pero con papel y boli me apaño mucho mejor.
Para poder decirte que me molas un montón.
No soy ni Bécquer ni Lórca, ni ningún actor de relumbrón.
Solo un muchacho de pueblo que espera encontrarse tu amor.
Quiero decirle a to el mundo una noticia, un notición.
Porque creo que en mi granja está surgiendo el amor.
Y que una chiquita de Canarias tiene la culpa. ¡Oh Señor!
No se si habré sabido expresarme y que te guste. ¡Qué sé yo!
Esta es una bella manera de decir “te quiero, mi amor”.

“¿Qué te ha parecido?”; y besoooooooooo.

Después de la cena Román decide coger el toro por los cuernos; invita a Nica para  tomar un café y “darle puerta”.  Nica pregunta: “¿Todavía no lo tienes claro?”; “Hombre. Un poco sí. ¿Tu notas algo?”; “Sí, claro. Porque ella llegó antes…. igual también ha influido porque ella es MÁS ALTA, pero bueno, eso no tiene nada que ver,  con tacones, se soluciona con unos tacones. Me lo dijiste: que te gustaban las chicas altas. ¡Qué tampoco soy tan bajita!, 1 70, pero bueno…”; como ve que los tiros no van por la altura y los tacones, decide cambiar de táctica: “¿Tú no prefieres tener una pareja que tenga siempre una sonrisa para ti? ¿Qué no que te este todo el rato de brazos cruzaos?, ahí criticando todo lo que dices…”
Román confirma que igual le gusta que le den caña. Ella no pierde la oportunidad: “mi personalidad abarca muchas cosas…”. Pero, como por ahí tampoco consigue nada, decide pasar al sector automovilístico: “¿Prefieres un coche viejo de segunda mano a un coche nuevo de estreno?” (Román seguro que piensa que para estrenar él mismo); “Dice un amigo mío que mejor estrenado, que las primeras averías ya las ha dado a otro”. Y, como decía ácrata, llegó el momento de la conversación del ascensor: “Pues que noche más tranquila”; “Si. Hace bueno”. Pero no hay peor ciego que el que no quiere ver: “Me ha dicho que la balanza está inclinada para FIONA, pero yo se que le gusto, me evita, le doy miedo”.

Despedida en la plaza del pueblo entre vecinos y familiares. Yesica ‘mosqueá’ porque, ahora que está surgiendo algo, es cuando se tiene que ir: snif snif. Nica no pierde la sonrisa (¿de lila?). Aparecen, por la plaza, como dice RománAl estilo tradicional; con el tractor y el remolque, que para eso somos granjeros. Los tres encaramados a  las alturas saludan sonrientes a todo el vecindario.

Finaliza el programa para Gustavo justo cuando termina su labor trashumante. La recordará siempre por lo bien acompañado que ha estado, dice. Toda la familia ayuda para vacunar a los corderos contra la diarrea. Meli sale, literalmente, comida por las pulgas; mientras que Cristina, sonriendo, dice que a las pulgas españolas no les va la sangre brasileña, ¡Hasta nuestras pulgas son de un listo ketepés! Meli, que tan unida estuvo a Cristina para desprenderse de Vanesa, ya tiene asumido que su papel es el de mera comparsa: “… me da un poco igual cuando los veo juntos, porque no veo de su parte nada que me provoque nada; no le veo nada que intente para provocarme a mi ni sentimientos, ni risas. Si hubiera sido una persona con un poco más de carácter o con más imposición quizás… me hubiese llamado más la atención”
La explicación de Gustavo es para formar parte del “libro gordo de Petete” de las ““conquistas cavernícolas””: “… la veo más parada. Se ha quedado fría. Cristina cuando me ve un poquito ‘parao’ me tira una piedra, o me toca el culo. Cada día que pasa estoy un poco más ‘enamorao’  de Cristina. Ya lo veis; seria una madraza para mis hijos”. ¡¡Animalico!! (Aún no sabía que Cristina se iba a presentar al casting de GH). Como es verano y estamos en Navarra tampoco podía faltar un encierro, la fecha corresponde a las fiestas patronales celebradas del  17 al 21 de Agosto. Las hijas de Gustavo tienen sus ideas muy claras; les gustan las dos pero prefieren a Meli. Da penita escuchar a Sheila pidiendo una mamá que la ayude a hacer los deberes y que la quiera. Sorprende la madurez de esta chiquilla que se alegra por la felicidad de su padre.

Paseo para Cristina y Gustavo: “¿Y tu que me puedes ofrecer?”; interroga Gustavo; “Menos dinero, te puedo ofrecer de todo” (besos y abrazos, abrazos y besos); “¿Qué pasa en tu cabeza?”; “Te cogería aquí ahora, hija mía”; “Ha habido un rato, que ha habido que cortarlo (resoplidos) casi me enamoro totalmente de ella”. Sin embargo, las dudas también acechan a Cristina: “Tengo un hijo adolescente y la opinión de él vale mucho”. Más tarde llora apartada y casualmente aparece Gustavo que “pasaba por allí”: “Te quiero”; “…yo también te quiero, no llores que esto se solucionará… al final vendrás aquí, ya veras como sí”. En un local esperan los familiares y amigos de Gustavo, ellas, sus chicas, han confeccionado una pancarta dando las gracias a todo el mundo. Cristina toma la palabra agradeciendo el trato de todos y prometiendo que: ¡¡Volveraaaa!!

Una vez fuera de la contienda Betsaida, Jonathan tiene que intentar aunque sea un morreo con Rebeca. Ella agradece la oportunidad de poder seguir conociéndolo: “¿Va a seguir Eli durmiendo contigo?”; “¿Qué? ¿Quieres dormir tú conmigo?”; “Yo te pregunté el otro día qué si dormía contigo, pero  dijiste que no, así que… las cosas se aprovechan en su tiempo, no después”. Por primera vez escuchamos a Rebeca coger el toro por los cuernos: “¿Y Eli que?”; Jonathan  afirma que no lo tiene seguro pero que espera que sean amigos: “vale, eso sí”. Él, para no variar, le pide un beso de amigos. Pero Rebeca, que no lo quiere tocar ni con un palo, le dice que no se lo merece. Ante cámara Rebeca asegura que ha venido a conocer un chico, pero no a meterse en la cama con él (entonces… ¿por qué se ofreció para dormir con él? Puede que la explicación sea que efectivamente tiene pareja fuera, pero, aunque no la tuviese, a Rebeca no le atrae Jonathan en absoluto. Además da la sensación de que, debido a su juventud o a su manera de ser, está acostumbrada a que le bailen el agua y no al contrario).

Barbacoa con familiares. La tía de Jonathan pregunta el por qué de elegir a dos rubias si en su familia son todas morenas (la pobre no ha visto en sus maletas los frascos de Farmatint) y, nuestro Mediodía, asegura que para cambiar la “generación”. Tanto Charini, la tía de Jonathan, como su familia, no puede ocultar que prefieren a Rebeca; animan a la muda para que no se de por vencida, ella sigue con su discurso puritano: “Yo no soy el segundo plato de nadie”. Durante la cena en casa, Rebeca, insiste en que ella ya ha dado su oportunidad a Jonathan, su tío Miguel (para mi: uno de los personajes clave de esta edición, no solamente por lo que dice, sino por el tono en el que lo dice) apoya a Rebeca: “El tren se coge cuando PARA en la estación, no cuando pasa. Cuando pasa NO, que le pierdes. Yo pensé que tu eras un poquito más hombre, estas siendo un osito de peluche pelele”. A cámara insiste: “Yo para mi que pierde si no le hace caso a Rebeca. Ella ni come ni deja comer (ejem): “Si al final, decide quedarse conmigo, voy a ser yo la que le diga que NO.

Es la última noche y Jonathan despide a sus chicas junto a familiares y amigos, se lleva aparte a Elisabeth y le pide que regrese; ella sonríe, y se besan (sin entusiasmo). “¿Y esto que significa?”; pregunta Eli. “Pues que tú y yo ya somos marido y mujer”. (¡Ay, que bonito! ¿Qué podíamos esperar de un MEDIODIA? una MEDIADECLARACIÓN). Se besan también frente a la familia para hacer “oficial” la elección, las caras demuestran el “entusiasmo” general. La cara de esfinge de Rebeca no expresa nada de lo que podríamos esperar, creo que simplemente es el orgullo herido (por no haber querido participar en este juego), su novio, si existe, estará muy orgulloso de ella. Insiste: “Yo he venido a conocerle. Y se ha dejado comer la cabeza por haber dormido con ella y eso”. Eli y el cántabro duermen juntos pero en esta ocasión no han dejado los micrófonos encendidos.

En la casa de Luís también ha llegado la criba; la elegida para abandonar ha sido Yuna, la cual afirma, que tampoco ha sentido afinidad con él. Luís, al no ver lagrimas o desilusión, dice que ha sido como el remedio del pataleo el no reconocer que: “he venido por esto, por esto y no me ha ‘salio’”. Le disculpo porque él no había visto las confesiones de Yuna a Maica la semana pasada en las que decía que  para ella: “Luís es como el novio de una amiga”.

Luís y Arantxa tontean en el sofá: “¿La primera sorprendida eres tú?”; “¿De que?”; “De que en esta granja haya surgido el amor. Ahora espero ser ‘correspondío’ ¿eh?”; “Aaah. No lo sé”
Lo siento, no me creo a Luís (y que conste que no es por ser mi favorito), pero sus ojos no transmiten lo mismo que sus labios. A elegido a la más “dócil”, por definirla de alguna manera, supongo que piensa que, para domar, ya tiene a sus caballos. Durmiendo bajo las estrellas; así han decidido pasar su última noche Luís y Arantxa: “¿todas las mujeres canarias son como tu? Es que pareces salida de un cuadro de Julio Romero de Torres. ¿Me quieres?”; “¿Tú que crees?”; “¿Pero para quedarte?”; “No me quiero ir”.

LUJÁN ARGÜELLES visita Infiesto para acompañar a Melendi en su decisión del descarte: Vivi creo que es el momento de que te vayas a tu casa”. Vivi sonríe, abraza a Melendi: “… me ha tratado bien, pero somos incompatibles”. Las lágrimas no podían faltar entre Vanesa y Vivi, ambas reconocen que se llevan una amiga y se nota que han congeniado muy bien.

Durante la jornada agrícola Melendi decide ir con Vanesa en el tractor. Desde este momento, Eva es la amargura personificada; increpa, porfía y repite sin cesar que al ser la última viene con desventaja, que de haber cambiado las tornas otro gallo cantaría. Se ha convertido en la autentica “mosca cojonera” de la pareja, reduciendo a cenizas cualquier intención que Melendi pudiese tener de conocerla más, porque, lo que ha mostrado, tanto para él como para la audiencia, es su peor cara. Melendi ha analizado la situación en menos que canta un gallo: “… quiero intentar conocerte a ti lo máximo, ya que ella es una chica de ciudad y no se va a adaptar a un pueblo”. También nos ofrecen un momento distendido que ha iniciado Vanesa en el que los dos se embadurnan con  espuma (Eva no, porque se acababa de duchar). Hemos conocido al Melendi bromista y es de agradecer.

Con los paisajes tan maravillosos que hay en Asturias no podía imaginarme que el momento más importante para Vanesa y Melendi ocurriese dentro de un tractor. Supongo que, debido al acoso constante de Eva, ha sido el único momento en el que los dejó solos (aunque estaba a unos metros de distancia). Vanesa esperaba una pregunta de Melendi que la hiciese temblar y llegó: “¿Serias capaz de venirte a vivir conmigo aquí, a la granja?”; la respuesta no es la esperada por el asturiano: “Depende”; “¿De qué depende?”; “De cuanto fumes”; “¿Te vas a  basar solamente en eso?”; “Es qué eso me frena un montón”; “Bueno, pero eso tiene solución”. Esta conversación, que puede no tener sentido si hablamos de sentimientos, sí que lo tiene con respecto a las intenciones de Vanesa; ella ve un futuro junto a él y, en ese futuro, no quiere tener la sensación de estar “besándose con un cenicero”. Pero, por otra parte, condicionar los sentimientos a que Melendi cambie sus costumbres… ¿Y mañana?, ¿Qué le impondrá? “¿Tuviste un flechazo? ¿O qué? ¿Cuándo te llegó la inspiración?”; pregunta Vanesa; “A los dos o tres días”; ¿Qué te inspiró?”; “Tu decisión, tu interés, la manera de ser. En fin, lo que vi, lo que observe”; “TE ANTICIPO QUE , pero con un pero”; “¿Cuál es el pero?”; “Ya sabes cual es el pero”. Melendi promete a cámara: “soy capaz de dejar de fumar por Vanesa”. Eva rompe este momento mágico haciendo notar que sigue allí.

Más tarde, durante el almuerzo en un Restaurante, Vanesa “ayuda” a Melendi  a dar las explicaciones correspondientes a Eva: “Le he comentado a Eva algo de lo que me comentaste. En el tractor. A no ser que me preguntes a mí y luego le preguntes a ella”. Él, dirigiéndose a Eva, se lanza por el camino que le ha preparado Vanesa: “Le pregunté si estaría dispuesta a venirse a vivir conmigo a la granja”; “¿Y qué te dijo?”“SÍ. Pero tengo que dejar de fumar”. Eva pregunta a Vanesa si ella siente lo mismo. Vanesa, responde enumerando todas las virtudes que ve en él, sobre todo, destaca el punto de estar pendiente de ella. Eva dice que eso molesta un poco, pero Vanesa se reafirma: “No. A mi no”; “¡Yo no miento. Soy así de sincera!”; exclama Eva. ¿Tu me has mentido?”; pregunta Melendi a Vanesa: “¡NO!”. En  este momento Eva saca su vena más macarra y, dando sendos golpes en la espalda de Melendi dice: “Ya lo verás machote. Al final sale todo a la luz”. Eva está convencida de que Vanesa tiene un papel.

Finaliza el día para  Melendi y sus dos pretendientas; los tres acuden a una ‘discoqueta’ y comienza el bailoteo. En un determinado momento, Vanesa le dice a Melendi: “… la dejamos en la cuneta”. Eva, que con la música no entiende ni papa, les grita: “¡integraos más! Un poquito”. Vanesa, que durante todo el programa ha sido la niña modosita y educada, me sorprende con este comentario: “Me está tocando los c. ya, me está tocando la moral, estoy que ya no puedo más”. Para rematar la noche en la ‘discoqueta’ les dedican una canción y la pareja baila, siendo el centro de todas las miradas. Pensando en obtener cinco segundos de gloria, Eva se lo quita a Vanesa: “Ahora yo” (a cámara cuenta su razonamiento: “… ya tendrán tiempo de bailar juntos, me dejaron tirada”). “Nosotros vimos que estabas con Fran, animada. Si llegamos a verte tirada no te hubiéramos dejado sola”; y Eva, que desea terminar su paso con su ristra de tacos, contesta: “¡Y una mierda!”.
Todavía nos queda la última escena de “como jorobar y no morir en el intento”: Melendi y Vanesa deciden dormir juntos: “es que vamos a ver una película” (manera cortés de comentar que van a jugar a “médicos y enfermeras”). Eva frunce la boca y, dando un tremendo pellizco en el brazo al asturiano, le dice: “En vez de decir eso di: Coño vete a dormir al sofá. Estas cosas por detrás, y sin decir la puta verdad, es lo que me jode”; “Mira Eva, llevo muchos días aquí, no he tenido ninguna bronca y el último día no quiero tenerla”; contesta Vanesa. Eva, que parece La Santa Inquisición, sentencia: “Abstenerse. Hasta el día en que se tengan que abstener”.

Todos sin excepción duermen esa noche acompañados por sus elegidas. Luján Argüelles anuncia: “Por primera vez puedo decir: HA TRIUNFADO EL  AMOR en todas las granjas. Todavía quedan maletas por hacer, lagrimas por derramar, las despedidas y lo más importante: saber cuantas de las seis elegidas regresarán junto con sus granjeros. Eso lo veremos en el último programa de Granjero Busca Esposa. Junto con una gran sorpresa que al parecer tienen anunciada.



(ÚLTIMA HORA sobre GRANJEROS:
NO TODOS LOS GRANJEROS HAN ENCONTRADO EL AMOR. UNO DE ELLOS, DESPUÉS DE HABER COBRADO DE LA PRODUCTORA 30.000 EUROS (pagados los impuestos), HA DECIDIDO PRESENTARSE AL CASTING DE MYHYV.
Se admiten apuestas).






Escrito por libre.Rebelde; fotos por acrata.

1 comentario:

  1. buenos díassssssss


    dejo la estupendisima ENTRADA de LIBRE.REBELDE y salgo pitando.


    no sé para cuando podré poner la de ACORRALADOS, lo mismo esta tarde, que lo mismo mañana.


    LIBRE gracias, gracias y gracias, de nuevo un currazo.


    BESOS.

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va-riendo va-riendo

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